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Agosto 24, 2006

Masters en Negocios Internacionales 2006-2007

Abierta la Convocatoria para las ediciones 12ª y 13ª (2006-2007) de los cursos de Master y Postgrado en Negocios Internacionales, en formatos presencial y on-line. Los cursos de postgrado se refieren a los mercados de Europa, Asia y Países del Mediterráneo. Asimismo, el programa ofrece Ayudas al Estudio y Prácticas Profesionales.

Inicio de clases: octubre de 2006
Fin de clases: junio de 2007

Para mayor información entrar a: http://orla.upf.edu/mt/weblog/

ARTICULO. Uruguay: a mitad de camino

Exactamente en la mitad del plazo del primer gobierno de izquierda de la historia uruguaya, algunas reflexiones sobre la coyuntura económica se imponen.

En primer lugar y como dato incontrastable, la economía uruguaya está afirmando un crecimiento sostenido, récord en su historia.

En efecto, el nivel de actividad medido a través del PBI muestra una recuperación total, después de la crisis en que se sumergió el país con el retroceso sistemático durante cuatro años, que implicó que en 2002 se llegara a los niveles de 1994. De verificarse el aumento del PBI en 2007 (estimado en 5%), se llegará a una situación que no se vivía desde 20 años atrás: el crecimiento por cinco años consecutivos.

Lo anterior evidencia que lo característico de Uruguay, en lo que no difiere de la región latinoamericana, es la alternancia de períodos de crecimiento con períodos de estancamiento o aún retroceso. Esa ha sido la realidad de siempre; en la práctica, en los últimos 40 años apenas ha llegado acumulativamente a duplicar el PBI, es decir, una insignificante tasa acumulada de 1,75%.

Convergen para que se logren estos guarismos varias circunstancias. Del punto de vista internacional, una situación regional (Argentina y Brasil) entre estable y de bonanza; precios internacionales en alza de materias primas y en especial de la carne. Comparado con sólo cuatro años atrás, el pico de la crisis, las exportaciones en general se duplican y en particular las de carne se triplican (comparación período enero julio 2005 versus igual período de 2002).

Del punto de vista interno, se están recuperado en buena medida el consumo y la inversión y más aún la inversión. El consumo aumenta como resultado del incremento del salario real que, aunque reducido, “libera” consumidores notoriamente postergados durante muchos años. El otro factor de incremento, por el lado no de la intensidad sino de la cantidad, reside en la recuperación de la tasa de empleo, que tampoco presenta cifras relevantes (1,3 %, comparados doce meses terminados en marzo 2006 con igual período año anterior). La tasa de desempleo no presenta, en cambio, variaciones de importancia, manteniéndose algo menor al 13% y con expectativas, en un escenario optimista, que llegue a fin de año al 12%.

La inversión, variable relevante para el crecimiento futuro, constituye el elemento más dinámico de la demanda, ya que aumenta la inversión privada en el período de gobierno (casi 20% en el último trimestre) y en gran ritmo la inversión fija pública, que se duplica. Naturalmente, ello ha motivado el incremento del gasto público, lo que no se ha transformado en déficit fiscal abultado merced a la excelente recaudación impositiva que se está logrando, al establecerse una política de recaudación recia y casi sin concesiones, características distintivas de gobiernos anteriores.

En segundo lugar, parece relevante que el gobierno de Tabaré Vázquez, a mitad de su período de gobierno, debe definir varias encrucijadas de caminos.

Se trata de optar, de un punto de vista político, entre un crecimiento singular y uno ortodoxo. O mejor: en qué porcentajes incidirá cada uno de los caminos.

¿Cuáles son los factores marco que están presionando sobre las decisiones inminentes?

Del punto de vista externo, el precio de petróleo y las tasas de interés al alza continúan sin dar tregua. Sus efectos no se han sentido con el rigor habitual en un país energético dependiente del petróleo, porque los otros factores enumerados han sido compensatorios de estos elevados costes. Sin embargo, las reservas hídricas están al límite (nada más se puede esperar por esta vía) y el país se sacude espasmódicamente todos los años entre sequías e inundaciones que lo sumergen (literalmente) en compromisos de envergadura.

El segundo elemento internacional es aún de más peso, porque implica decisiones políticas de enorme compromiso, en un sentido u otro. Ello refiere a la definición de integración de Uruguay en sus flujos comerciales: Mercosur versus Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos.

La polémica en este punto está a fuego y hay indicios contradictorios, aunque parece surgir una posición presidencial proclive a la firma del tratado con Estados Unidos. En tal sentido, a principios de agosto 2006 el presidente Vázquez declaró públicamente que los resultados del Mercosur “son insatisfactorios, además de preocupantes (…). Las dificultades del Mercosur son un dato de la realidad y no inventos”, señalando incluso que dichos inconvenientes afectan “en particular, a las economías pequeñas del bloque”, obviamente Paraguay y Uruguay.

Decididamente estas expresiones tienen un sustento en lo que ha sido el Mercosur para Uruguay en los últimos años: su peso relativo ha sido declinante en lo que refiere la participación de las exportaciones del país (se redujo dramáticamente desde el 32% de años atrás al 22% actual); tiene un diferendo de más de ocho meses con Argentina que ha afectado las corrientes turísticas severamente (ver en esta misma página del ORLA la nota sobre el conflicto argentino – uruguayo por la instalación de plantas de celulosa en Uruguay) y no ha encontrado que sus socios comerciales puedan ser socios políticos, con la abstención del gobierno de Lula de participar en la dilucidación de estos problemas. En contrapartida, Chile, la economía ejemplar de Sudamérica, acaba de exhibir con orgullo el jalón que significa agregar un TLC con China que se agrega al firmado años atrás con Estados Unidos, mostrando un potencial camino a seguir.

En el caso de Uruguay, sin embargo, seguir el camino del TLC no es gratuito para su integración mercosuriana. Ese camino está jalonado de espinas. Los estatutos del Mercosur prohíben a los países miembros firmar o iniciar negociaciones con terceros países; esta opción sólo puede contemplarse en caso de hacerse conjuntamente.

Cumplido más de un año y medio del gobierno de izquierda, los próximos tres años estarán seguramente acompañados de movimientos en uno u otro sentido para resolver estos problemas.

¿Mantener un camino de crecimiento ortodoxo, afirmado en el monitoreo de las variables macroeconómicas cuyo descontrol motivó la recesión de 2002, u optar por caminos más singulares, donde se prioriza las siempre postergadas aspiraciones sociales de la población? ¿Aumentar sostenidamente el salario real y tasa de ocupación, lo que suele desencadenar espirales reivindicatorias sindicales permanentes, o proveer de un marco jurídico que limite ocupaciones de lugares de trabajo y otras formas de expresión de la clase trabajadora de forma de suministrar confianza a los inversionistas del exterior? ¿Afirmar el Mercosur o volcarse por el camino autónomo y rupturista de un TLC con Estados Unidos?

De una manera u otra, la experiencia indica que los temas se disparan en la primera parte de los gobiernos y se resuelven en la segunda. En torno a la resolución de esas disyuntivas es que se orientará la gestión de la segunda parte del gobierno de Tabaré Vázquez.

* Carlos A. Scarone Delgado. Economista con amplia experiencia en estudios sobre Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), y en la formación universitaria a nivel de doctorado sobre dicha temática.