ARTICULO. Comunidad Andina: crecimiento económico y cambio Estructural
A pesar de que las perspectivas sobre la inflación anual y el crecimiento económico en 2006 para los países miembros de la Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) son favorables, estas economías latinoamericanas enfrentan riesgos internos y externos que comprometen su crecimiento de largo plazo.
Estos países tienen que atender los procesos de las reformas económicas estructurales y políticas, porque de ellas depende la capacidad para enfrentar los desequilibrios macroeconómicos provocados por factores externos, tales como las variaciones de los precios de las materias primas, en especial de los productos agrícolas y del petróleo, de los cuales depende la mayor parte de los ingresos de la región y el desequilibrio económico en Estados Unidos. Además, tienen el compromiso de disminuir la pobreza si desean alcanzar mayor crecimiento y competir con China y otras economías dinámicas de Asia.
Si bien las economías de la Comunidad Andina presentaron escasos avances en sus crecimientos, e incluso retrocesos importantes en los años previos al 2000, en la actualidad han logrado mantener variaciones reales positivas de su producto interno bruto (PIB), excepto Venezuela que ha tenido un comportamiento económico más volátil. Para este año las percepciones sobre el desempeño económico de la región son favorables, incluso los crecimientos esperados para el PIB de cada país se sitúan por arriba de la expectativa para la Unión Europea.
Sin duda existe cierto optimismo con respecto a las perspectivas de la región andina para los próximos dos años. Esto se explica por el buen crecimiento de las economías de la región en 2005, impulsado por el aumento de las exportaciones derivado del incremento de la demanda de bienes básicos y sus precios. Esta dinámica se debe, en parte, a una expansión importante de la economía mundial, en particular de China. Aunque se espera que el entorno externo continúe favorable en 2006 y 2007, no es probable que se superen los resultados de 2005, cuando fueron sobrepasadas ampliamente las expectativas con respecto al desempeño económico de Latinoamérica.
Bajo estas perspectivas, los mercados financieros han comenzado a especular sobre el regreso de algunos países de Sudamérica al grado de inversión. En particular se menciona el caso de Perú, y en menor grado Colombia. Esta mejora de la calificación de riesgo, aunque es factible, en el corto plazo está descartada; a pesar de que estos países han mejorado sus fundamentos macroeconómicos y la agenda de reformas que han implementado ha sido más pragmática que en el pasado, aún no han consolidado su situación fiscal y muestran niveles de endeudamiento externo elevados.
Otro problema que enfrenta la región Andina es la percepción de inestabilidad política debido a la baja gobernabilidad democrática, en parte como consecuencia de los altos niveles de pobreza y de exclusión social. Si bien el crecimiento es clave para la reducción de la pobreza, es la propia pobreza la que impide alcanzar tasas de crecimiento altas y sostenidas en la región.
De acuerdo a un estudio publicado por el Banco Mundial (Poverty Reduction and Growth: Virtuous and Vicious Circles) mientras China experimentó un crecimiento anual per cápita de aproximadamente 8.5 entre 1981 y 2000, factor que redujo la pobreza en el país en 42%, el PIB per cápita de América Latina aumentó en alrededor de 1,5% al año en los años noventa. En los últimos 15 años, la pobreza disminuyó ligeramente en América Central (de 30% a 29%), aumentó en la Comunidad Andina (de 25% a 31%) y se redujo en la zona del Cono Sur (de 24% a 19%).
El desafío más urgente que enfrenta la Comunidad Andina es implementar mejores políticas que estimulen el crecimiento y al mismo tiempo reduzcan la desigualdad y la pobreza. También deben estar atentos a los movimientos de la economía mundial en los próximos dos años y a las variaciones de los precios de las materias primas, en especial de los productos agrícolas y del petróleo, de los cuales depende la mayor parte de los ingresos de muchos países de la región.
Dado que existe relativo consenso sobre las perspectivas favorables para 2006, esto hace relevante la siguiente pregunta: ¿cuál podría ser el escenario más probable para la región en 5 años? Al respecto, se pueden identificar algunas tendencias: El entorno externo tenderá a deteriorarse, dada la inestabilidad de los precios de los energéticos y el menor crecimiento esperado para las economías desarrolladas. Por otra parte, las diferencias políticas y de enfoque económico pareciera que se profundizarán, por lo que será complicado tener una sola posición como región, lo que puede tener efectos negativos sobre la integración general. Adicionalmente, si no se avanza rápidamente en la solución de los problemas estructurales más severos que afectan a la región, la exclusión social y el deterioro de la gobernabilidad democrática, podría aumentar el ruido político. Ante este panorama no muy alentador, es fundamental que los países se anticipen y se preparen para lidiar con circunstancias no tan favorables como las actuales.

