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Marzo 17, 2006

ARTICULO. Elecciones presidenciales en el Perú, “como en botica”

Por Gisella Chiang y Javier Coronado*

El próximo 9 de abril se celebrarán elecciones generales en el Perú cuyo resultado será un nuevo Presidente de la República y una nueva configuración parlamentaria en el Congreso por los siguientes cinco años. Esta nueva lid electoral es protagonizada por una cifra récord de 21 candidatos presidenciales en carrera y 24 listas parlamentarias, de ahí que el elector peruano tiene una variedad de propuestas “como en botica”, frase que se suele utilizar entre los criollos de Lima en referencia precisamente a una bien abastecida cantidad de alternativas.

Tres candidatos aparecen en primera fila de acuerdo a las variadas encuestas propias de estos procesos. En orden de preferencias estos son, Lourdes Flores, prácticamente empatada con Ollanta Humala, y detrás de ellos el Ex-Presidente de la República, Alan García. A estos candidatos les siguen otro Ex-Presidente, Valentín Paniagua, y Martha Chávez, con relativa presencia en el electorado, y finalmente un nutrido grupo de candidatos con escasa opción a alcanzar una posición de vanguardia. Existe una muy alta probabilidad que en primera vuelta ningún candidato alcance la mayoría absoluta requerida por la Ley Electoral para acceder directamente a la presidencia, por lo que una segunda vuelta imprime un interesante escenario para el análisis.

De derechas e izquierdas,... pero también de arriba y abajo
En sus obras, “Todas las Sangres” y “El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo”, el celebre escritor peruano José María Arguedas (1911-1969) describe su visión de la igualdad de razas, culturas y tendencias como una fórmula inagotable para establecer sociedades de carácter plural, y reivindica en pleno proceso de migración del campo a las ciudades en el Perú, la manera de dar cara a la vida que tienen los pueblos oriundos, principalmente de las serranías. El Perú en la actualidad consiste de un conjunto de visiones, grupos, comunidades e intereses de toda índole que lo hacen una envidiable fuente de recursos para el estudio de procesos sociales y políticos, como la actual carrera electoral, y que a su vez plantean el desafío de articular un “tejido social” firmemente construido en torno a un proyecto de País

Es tal vez esta realidad sumada a la pasividad que muestra la clase política peruana en la tarea de forjar una representatividad democrática auténtica, la que promueve en cierta medida el creciente número de agrupaciones políticas (no confundir con partidos políticos) que buscan llegar al poder de tanto en tanto.

De esta forma tenemos en un amplio abanico de posibilidades, fórmulas políticas tradicionales, como la representada por la derecha de Lourdes Flores, cuya agrupación Unidad Nacional corresponde a una coalición del tradicional Partido Popular Cristiano (PPC) y los movimientos conservadores Solidaridad Nacional –del actual alcalde de Lima- y Renovación. Otra alternativa tradicional corresponde a la de Alan García del trajinado Partido Aprista Peruano (PAP), cuyo discurso, históricamente ligado a las reivindicaciones sociales, sin embargo, no le permite desembarazarse del descrédito en el que cayó luego de su calamitoso paso por el gobierno con el mismo García a la cabeza (1985-1990). García se muestra como un líder de corte populista y afín a un discurso demagógico, a pesar de lo cual persigue balancear este perfil con propuestas moderadas en torno a temas sensibles como el respeto a las instituciones del mercado.

En escena, aparece por contraposición al bloque anterior el no-tradicional y novel político Ollanta Humala –coronel en retiro del Ejercito Peruano- quién se diera a conocer al comandar junto con su hermano Antauro, una insurrección de tropas en el sur del país en contra del gobierno de Fujimori a fines de 2000, cuando el desmoronamiento del régimen fujimorista era prácticamente un hecho. Humala ha puesto sobre la mesa de los electores una controvertida propuesta, denominada Nacionalista, que resucita, entre otros, discursos étnicos y sociales que fueron la bandera del Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas del Perú 1968-1979, liderado por el dictador General Juan Velasco Alvarado hasta 1975. Humala, además, se ha dado a conocer públicamente como un aliado de Hugo Chávez y Evo Morales, relaciones que han empañado la campaña electoral del candidato, y que tal vez hayan frenado un ascenso más pronunciado a una clara primera posición de las preferencias.

Por su parte, Valentín Paniagua representa a Acción Popular, partido fundado por el fallecido presidente Fernando Belaunde (1980-1985), quién trata infructuosamente alcanzar mejores posiciones, mientras que Martha Chávez es la candidata de emergencia del fujimorismo, al estar el ahora detenido el Ex-Presidente Fujimori inhabilitado para postular.

Le siguen a estas candidaturas, una serie de grupos atomizados de diferentes corrientes, destacando la fragmentada izquierda peruana (por ejemplo, Concertación Descentralista y el Partido Socialista), y algunos grupos conservadores moderados donde han recalado figuras más o menos representativas del quehacer político peruano de la última década. A ellos se suman grupos a los que no se les puede catalogar fácilmente en el espectro político pues constituyen alternativas tan variopintas como inciertas.


Humala como reflejo de la clase política peruana
A nadie debe sorprender que un improvisado líder como es Humala, logre una aceptación considerable en el electorado. Humala apoya su discurso en la autocomplacencia de los partidos tradicionales y el malestar iracundo y comprensible de una apreciable proporción de peruanos marginados, precisamente con los partidos tradicionales y en general con los políticos no tan tradicionales que han gobernado el Perú en las últimas dos décadas y media, fenómeno muy parecido al que llevó a Fujimori a la presidencia en 1990. Adicionalmente, Humala al tener un discurso encontrado con las actuales estructuras de poder económico podría estar captando el voto de electores con valores de izquierda que no han encontrado en las alternativas de esta tendencia un imán lo suficientemente atrayente.

La pasividad y autocomplacencia con la que hemos caracterizado a la clase política peruana se refleja hasta cierto punto en el estado actual de las preferencias electorales, desagregadas por áreas geográficas. Por ejemplo en Lima, Flores, a quién se identifica con una continuidad de la línea económica que se soporta (casi) únicamente en el rol privado y las instituciones de mercado, obtiene alrededor del 40% de preferencias, mientras que fuera de Lima la candidata goza de un 26% de las preferencias. Por su parte, Humala, quién no ha planteado aún ningún lineamiento en materia económica salvo la intención de estatizar los recursos naturales y otras variables de producción, obtiene en Lima un 22% de respaldo y fuera de esta ciudad un 34%, algo similar a lo que ocurre con las preferencias del candidato García. Esto sugiere que la realidad de la gran capital, donde las mejoras económicas se dejan sentir sobre todo en los sectores educados de la población, contrasta con la fatiga de la población fuera de ésta respecto de las carencias económicas que no han sido atendidas muy a pesar del éxito relativo del orden económico actual .

Otro elemento importante que pone de manifiesto el sentir de la ciudadanía frente a la clase política corresponde a la alta tasa de electores que se muestra indiferente o alega no tener ninguna preferencia. Según las más recientes encuestas, este porcentaje conjuntamente con los votos blancos y nulos alcanza alrededor del 25% de los ciudadanos aptos para votar, un suculento porcentaje que sin embargo no parece tener destino aparente. Datos oficiales muestran que en las últimas tres elecciones presidenciales, excluyendo la cuestionada votación que reeligió a Fujimori por segunda vez consecutiva en 2000, el porcentaje de votos blancos y nulos en primera vuelta fue de 15.3% (1990), 17.8% (1995) y 13.6% (2001), para una media de 15.6%. Asimismo, alrededor de un tercio de los encuestados recientemente indica que podría cambiar su voto en el transcurso del período previo al día de la votación, con lo cual existe un margen de variabilidad de los resultados aún muy apreciable y difícil de asignar en forma lógica a las diferentes fuerzas contendoras.

De cara al futuro: Negociación y equilibrio
Aunque las encuestas pueden no reflejar la realidad, escondida tal vez en el carácter incierto de las preferencias de una buena proporción de los electores, es interesante figurarse un escenario político futuro basado en las tendencias actuales difundidas a través de estos trabajos estadísticos. Existe una alta probabilidad que no tengamos un ganador en primer vuelta. Dadas las circunstancias actuales, cualquiera de los tres candidatos con mayores opciones, tendrá una representatividad congresal igual o inferior al porcentaje que obtendrían en la votación para presidente en la primera vuelta, es decir alrededor de 30% como máximo.

Ello pues obliga a una necesaria y responsable negociación que asegure la gobernabilidad del Estado peruano en los próximos años. Un punto a favor de la negociación corresponde al efecto que tiene la nueva Ley Electoral que obliga a las listas al parlamento a obtener como mínimo un 4% del total de votos válidamente emitidos para ser admitidos al convite político. Se prevé que sólo cinco o seis agrupaciones superen esta valla siendo una corpulenta mayoría parlamentaria concentrada en las tres mayores fuerzas políticas hoy en carrera lo cual debería facilitar, por lo menos, la logística de los acuerdos. El mayor escollo que se tendrá que sortear en el camino a los acuerdos políticos necesarios será la inestabilidad propia de las agrupaciones que se han formado por coaliciones de movimientos y partidos, como Unidad Nacional y UPP, cuya cohesión esta vinculada más a la etapa electoral que a un proyecto programático y partidario sólido. Estos grupos tendrán que negociar hacia adentro y hacia fuera retrasando los acuerdos y posiblemente debilitándolos de cara al futuro.

En suma, lo que ocurra de aquí al 9 de abril se aprecia aun a través de un lente bastante opaco debido al alto porcentaje de indecisos y al porcentaje de individuos que podría cambiar sus preferencias inclusive en el último minuto. No obstante, la discusión no se debe centrar tanto a este nivel de cara al futuro si no en la relativa fragilidad del futuro gobierno respecto de su representatividad en el congreso, escenario no sólo factible sino a nuestro entender prácticamente descontado. ¿Se podrá forjar ahora un gobierno de “Todas las Sangres”?.

Nota: Las referencias a las preferencias electorales corresponden a la información divulgada por la prensa peruana sobre los resultados de las encuestas, principalmente la desarrollada por la empresa Apoyo Opinión y Mercados entre los días 8 y 10 de marzo de 2006, la cual tiene representatividad a nivel nacional. Los porcentajes de preferencias se calculan sobre un estimado de votos válidamente emitidos, es decir descontando los blancos, nulos e indecisos.


* Gisella Chiang es economista (2000) por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), posee una maestría en economía (2005) por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, ha trabajado en el Instituto Peruano de Economía y el Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, y como docente en el departamento de economía de la PUCP; y Javier Coronado es economista (1997) por la Pontificia Universidad Católica del Perú, posee una maestría en ciencias económicas por la London School of Economics (2003), ha trabajado en el Instituto Peruano de Economía, el Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, así como en diversos organismos reguladores de servicios públicos

Marzo 08, 2006

ARTICULO. Modelo Messi o de la agilidad en el mercado.

Por Carles Murillo Fort*

El entorno cambiante en el que se desarrolla la actividad económica y social tiene influencia decisiva en el planteamiento estratégico y táctico de las empresas. El impacto de las nuevas tecnologías repercute tanto en la necesaria rapidez de respuesta a las exigencias técnico productivas como en la adaptación a las necesidades del mercado. Los cambios en la sociedad actual trasladan a los consumidores las modificaciones más importantes de sus gustos y preferencias. Las relaciones que la empresa mantiene con sus proveedores se han visto alteradas con la negociación de las condiciones contractuales y de suministros., También ocurren cambios en las formas de relación de las empresas con la propiedad que se acentúan en la medida que las corporaciones tienen su capital distribuido en áreas geográficas alejadas de la matriz de la empresa.

Sobrevivir en esta animada jungla resulta una complicada tarea que exige además la aplicación de una cierta dosis de recetas mínimas. No se trata, probablemente, de una cuestión de tamaño en el sentido que el crecimiento empresarial está reservado a las empresas de gran dimensión de facturación y empleados. Es evidente, sin embargo, que la dimensión influye en la probabilidad de supervivencia más en sectores manufactureros muy intensivos en capital que en empresas de servicios con una elevada componente de tecnología, pero no este aspecto lo constituye todo ni es una condición necesaria y suficiente para el éxito.

Los mercados son cada vez más complejos aunque, de manera paralela, recuperan algunos de los principios de funcionamiento más propios de los intercambios de antaño que de las épocas doradas de la producción en masa. El punto de mira se ha desplazado desde la preocupación exclusiva por los costes y la fabricación hacia el renacimiento del énfasis en el servicio. Los elementos clave de la cadena de valor se han desplazado hacia los que tienen que ver con los acompañamientos de las funciones productivas en sentido estricto. La innovación es un reto que atañe tanto al diseño de productos, como a su comercialización y, en especial, a los servicios que la empresa ofrece a clientes y proveedores. Las acciones de marketing se orientan cada vez más hacia la riqueza de las relaciones persona a persona y el reconocimiento que la anticipación de las necesidades del consumidor y de sus preferencias son un valor en sí mismos. Las decisiones empresariales pivotan ahora sobre la última unidad de utilidad generada más que en la productividad marginal. En este marco de actuación y relaciones entre los agentes económicos es donde suelen ser más decisivas las acciones rápidas y ágiles. La capacidad de reacción es determinante para aprovechar los más pequeños resquicios que otorga el mercado exigente y competitivo en el que se desenvuelven la mayor parte de las pequeñas y medianas empresas.

Lionel Messi es un joven jugador argentino que practica un fútbol de ensueño y que, con apenas dieciocho años, está maravillando tanto a sus seguidores en el Fútbol Club Barcelona y la selección argentina, como a las atónitas miradas de técnicos y aficionados más allá de sus intereses partidistas. Messi es de complexión pequeña pero está dotado de unas especiales circunstancias para la práctica de este tipo de deporte (diseño de producto). Su estatura (dimensión) no es obstáculo para hacer frente a las aguerridas defensas de los equipos adversarios (mercado y sus competidores) con garantías de éxito, aunque tuvo que seguir un plan de crecimiento especial lejos de su tierra natal (inversión extranjera financiada en parte con recursos ajenos). Messi ha estado preparándose concienzudamente durante estos últimos años (inversión en capital) para alcanzar de forma temprana éxitos deportivos de renombre universal (cuota de mercado internacional). Sus intervenciones en el área del equipo rival (mercados extranjeros) suelen caracterizarse por su aparición en el momento justo (oportunidad temporal) y en el lugar adecuado (ventajas de localización y oportunidad espacial) especialmente allí donde sus estrechos marcadores no lo esperan ni tienen prevista su aparición (diferenciación en diseño). Esto lo realiza con un esfuerzo físico controlado y con especial forma de atender las jugadas para crear peligro (la inversión en cuantía justa financiada con una adecuada proporción de recursos propios y ajenos), apoyado en los movimientos de sus compañeros de equipo (ubicación en los mercados exteriores con el formato más rentable en función de la madurez de los mismos, así como de las condiciones propias, pero siempre tratando de explotar la mejor forma posible los beneficios de las alianzas estratégicas). Se dice que es menudo pero muy ágil (explotación de las características intrínsecas de flexibilidad en la pequeña y mediana empresa) y que tiene por delante una trayectoria profesional que augura muchos éxitos (supervivencia empresarial exitosa).

Hay quien califica algunos de sus éxitos como resultantes del factor suerte. Confiar todo a la suerte es una forma de eludir las responsabilidades y el rigor en los planteamientos y las acciones directivas. La suerte, dicho de otro modo, hay que saberla encontrar y para toparse con ella hay que estar en el momento justo, en las condiciones adecuadas y con un excelente capacidad de resolución. La agilidad es una condición para salir airosos de las necesidades de adaptación a los frecuentes cambios que ocurren en el mercado.

* Carles Murillo Fort
Director del Centro de Investigación ORLA-UPF y de la Maestría en Negocios Internacionales con Especialización en América Latina en el IDEC-UPF.

ARTICULO. Lo pequeño es hermoso. Lionel Messi y las pequeñas y medianas empresas

Por Carles Murilo Fort*

La estructura de la propiedad y la organización interna de la sociedad son dos características determinantes de la configuración de la empresa. Los expertos añaden que la dimensión y el sistema de financiación constituyen otros dos rasgos más que explican las variaciones en su eficiencia y rentabilidad y, en definitiva, en sus probabilidades de éxito duradero. En muchos países, como sucede en el caso español y argentino, la predominancia de la pequeña y mediana empresa (Pyme) es absoluta, no solamente en cuanto a su número sino que también por lo que respecta a los empleos generados y a su contribución al valor añadido bruto. Se afirma también que las grandes empresas tienen mayores facilidades para alcanzar recursos externos para poder establecer estrategias de innovación y desarrollo de sus productos y de sus procesos. La especialización y la externalización de algunas de sus funciones productivas son características que suelen darse en mayor medida en las grandes corporaciones. Las Pymes tienen más constreñido su campo de actuación y estas, entre otras, son las razones que apoyan la sentencia que señala que el tamaño empresarial sí que es importante.

Cuando el analista trata de refrendar con datos estas afirmaciones se encuentra con algunas paradojas. En una primera aproximación basta con detallar que sucede con tres indicadores seleccionados: la productividad, el esfuerzo tecnológico y la presencia en mercados extranjeros. En el conjunto de la economía española resulta que la productividad de las empresas de tamaño medio, entre 50 y 500 trabajadores, no es muy distinta. Esto no contradice la afirmación de que la productividad de las empresas de más de 500 trabajadores es sensiblemente superior, del mismo modo que es inferior la de las más pequeñas.

El esfuerzo tecnológico no es un coto cerrado a las grandes empresas. Las cifras relativas a la economía española nos apuntan que la innovación no está para nada reñida con las Pymes. La especialización de muchas de las pymes españolas explica buena parte de esta conciencia innovadora. El apoyo de las administraciones públicas es otro de los elementos responsables de esta realidad.

Se puede comprobar como, para las empresas de menos de 50 trabajadores, la propensión exportadora es reducida. Se diría que el tamaño empresarial es una barrera a la exportación y al crecimiento. Pero este hecho es un espejismo si atendemos a lo que sucede con el momento en el que la empresa supera el encierro comercial e inversor y se apresta a dar el salto cualitativo (la decisión a exportar) y se empieza a manejar bien en los mercados exteriores. La propensión exportadora en las empresas españolas alcanza cifras similares para todas aquellas empresas con aproximadamente más de 50 empleados. La dimensión afecta, en este rubro, solamente a las empresas más pequeñas.

Leonel Messi es un jugador de una riqueza y talento futbolísticos fuera de toda duda. Su edad y estatura no son problema alguno para que pueda exhibir su juego de ensueño. Suple la veteranía (que ya le llegará, y con ella el momento de explotar todas sus credenciales) y su altura física (que no cambiará en demasía, por mucho que los tratamientos médicos se empeñen en modificar el ritmo natural de su crecimiento) por un encanto especial. Su notoria timidez fuera del campo la acompaña de un gran desparpajo frente a los rivales más temidos (véase si no su memorable actuación en Stanford Bridge en Londres hace solamente unas semanas en partido de Champions League con su club, el Fútbol Club Barcelona, teniendo por delante a los imbatibles blues del Chelsea o, más recientemente en partido amistoso con la albiceleste en Croacia). Ni para Messi, ni para los que confiaron en él (y en especial el cuerpo técnico, tanto de su club como del seleccionado argentino), la dimensión física es un obstáculo para crecer y desarrollarse futbolísticamente hablando.

Pero el símil de Messi no sería completo ni ajustado a la realidad si no lo acompañáramos de algunos datos complementarios de suma importancia. La empresa Marka vio en aquel pibe en Rosario un talento condicionado por su pequeña estatura. Jorge, su padre, intuyó la necesidad de una inversión en capital que, al no alcanzarla con recursos en el propio país, lo llevó hasta Barcelona. Fue allí donde, a través de un socio del padre de Lionel, se fraguó el inicio de esta carrera exitosa que hoy le permite lucir el 19 en su espalda en uno de los cuadros que practica uno de los espectáculos más bellos que hoy en día pueda atisbar el buen aficionado al fútbol. Lionel ha aprendido de manera espectacular (su curva de aprendizaje es impresionante), ha sabido absorber lo que da de si una competencia dura (ya sea en los cuadros inferiores del Barcelona y luego con el primer equipo), sabiendo esperar sus oportunidades (jugó apenas 30 minutos en la mayor parte de cada uno de los encuentros del campeonato anterior), explotó cuando convino y cautivó a propios y extraños haciéndose con el mercado de admiradores del buen hacer, que es de lo que se trata.

Como afirmaba Schumacher, uno de los ilustres pensadores de la historia de la economía, lo pequeño es hermoso. A diferencia de este autor, que incorporaba esta afirmación dentro de la utopía, me permito señalar que la realidad futbolística, como también la empresarial de las pequeñas y medianas empresas, está llena de agradables sorpresas al alcance de aquellos que sepan explotar sus condiciones con una acertada mezcla de dosis de ingenio y otras de inversión, independientemente del tamaño físico.

* Carles Murillo Fort
Director del Centro de Investigación ORLA-UPF y de la Maestría en Negocios Internacionales con Especialización en América Latina en el IDEC-UPF.