ARTICULO. Chile: Una elección histórica
El pasado 15 de enero será un día que quedará marcado en la historia de Chile, la presidenta electa Michelle Bachelet será la primera mujer en gobernar este país. La candidata socialista de la coalición de centroizquierda que gobierna Chile desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en marzo de 1990, derrotó en la segunda vuelta de los comicios presidenciales al empresario Sebastián Piñera, candidato de la oposición centroderechista.
En la primera vuelta del 11 de diciembre último, la candidata de la oficialista Concertación Democrática obtuvo casi el 46% de los votos, frente al 24% de Piñera, pero esta diferencia no fue suficiente. El desempeño fue menor al que tuvo la Concertación en los comicios legislativos simultáneos, donde alcanzó el 51,8% para la Cámara de Diputados, derrotando ampliamente a la alianza opositora. Posteriormente, en las elecciones de enero, Bachelet derrotó a su contrincante con una ventaja de casi siete puntos a nivel nacional (53,49% a 46,51%) y le ganó en 12 de las 13 regiones del país.
De cara a la entrega del mando del 11 de marzo próximo, parece significativo repasar cuales son las ideas y medidas más importantes que Michelle Bachelet -médica pediatra y cirujana de 54 años - se comprometió a cumplir desde el inicio de su mandato.
En cuanto a los lineamientos de política económica, el aspecto más relevante consiste en la continuidad del modelo; en este sentido la nueva presidenta mantendrá el rumbo que se venía trazando, aunque con un acento mas marcado en la solución de los problemas sociales. En los años recientes ha sido muy común escuchar hablar del modelo chileno, debido a su sostenido crecimiento económico, pero junto a esto también existe una realidad de inequidad y pobreza. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2003 el 20% más rico recibe más del 60% de los ingresos del país. Esta situación se ha atenuado un poco por la reducción de la pobreza, que entre 1990 y 2003 pasó del 38,6% al 18,7%. La nueva presidenta se comprometió a dar prioridad a las urgencias sociales y lo ratificó al anunciar una profunda revisión del sistema previsional y de las políticas públicas en educación y salud. Con la mayoría legislativa, la coalición de gobierno tendrá en adelante el quórum necesario para aprobar las leyes, lo que facilitaría el camino para dar el prometido giro social.
En este sentido, se propone reformar la seguridad social para reforzar el carácter solidario y ampliar la cobertura del sistema de pensiones. En concreto, entre otras cosas, reajustará las pensiones más bajas, establecerá el acceso automático de los adultos mayores a la pensión asistencial y enviará al Congreso un proyecto de Ley para que las asignaciones familiares y los subsidios únicos familiares sean pagados a la madre. En cuanto a la educación, se plantea el financiamiento solidario del cuidado infantil pre-escolar como un beneficio de la seguridad social para las madres trabajadoras, la subvención diferenciada y mejoría de la gestión educativa y el fortalecimiento de las universidades públicas y en especial, de las universidades regionales. Las ideas para la mejora de la salud implican aspectos como la creación de 60 Centros Comunitarios de Atención Familiar en todo Chile y la garantía de gratuidad en la atención en los hospitales a todos los mayores de 60 años.
En otros aspectos, se pretende mantener la meta de superávit estructural del 1% del Producto Interno Bruto mientras subsistan factores de riesgo en la situación fiscal e institucionalizar el mecanismo del Fondo de Contingencia contra el Desempleo. A su vez se quiere diseñar y aprobar un sistema electoral que sustituya el sistema binominal y garantice la competitividad, representatividad y gobernabilidad.
Por su parte, en lo que concierne a la política exterior Bachelet afirmó que acercarse a los países de la región, será una de sus prioridades de gobierno y para ello la integración económica será crítica. Sin embargo, desde un principio, advirtió que Chile se mantendrá como miembro asociado del Mercosur y no buscará tener el mismo status que Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay. Este se debe que ser miembro pleno les exigiría tomar decisiones arancelarias que para el país no son factibles. En las últimas décadas, Chile redujo mucho sus barreras arancelarias al firmar una serie de tratados de libre comercio y el costo de subirlas para incorporarse al Mercosur sería demasiado alto.
A su vez, la futura presidenta se dijo partidaria del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y, dadas las diferencias entre países que dificultan la integración, respaldó la idea de firmar un acuerdo básico que reconozca las asimetrías de las distintas economías regionales. De esta manera se permitiría avanzar homogéneamente en aquellos aspectos que fuera posible, permitiendo al mismo tiempo que países muy diversos manejen sus propios tiempos.
Por último, un aspecto fundamental para Bachelet es el aumento de la participación ciudadana, y para ello quiere impulsar un nuevo estilo de gobierno, ciudadano y participativo. Diseñará y aplicará un sistema de audiencias ciudadanas para que los chilenos puedan tener acceso a las autoridades, creará la iniciativa popular de ley en todos los ámbitos que no sean de exclusiva iniciativa del Presidente y exigirá la rendición periódica de cuentas públicas a nivel central, regional, y comunal.

