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Noviembre 16, 2005

ARTICULO. Argentina y los Efectos de una Elección

Por: Andres Benavente Urbina*


Las elecciones legislativas argentinas trazan un claro escenario político con rasgos de continuidad y de cambio que, en su conjunto, darán contexto a una nueva etapa donde lo medular deja de ser lo político-electoral y lo económico retoma el principal rango de prioridades.

Es un factor de continuidad la mantención del liderazgo del presidente Kirchner en el proceso político, sólo que ahora tiene tras sí la legitimidad de tener un fuerte apoyo electoral que si bien es menor a lo que hubiese sido un triunfo plebiscitario, es significativamente importante por las variables que indicamos a continuación y que representan factores de cambio.


En primer lugar, el resultado electoral está mostrando al presidente como líder de una fuerza propia, el Frente para la Victoria, que apunta a ser más amplia que el Justicialismo. Esto, además, encuentra su mejor expresión simbólica en el aplastante triunfo de su esposa como senadora por Buenos Aires.


En segundo lugar, al interior del heterogéneo peronismo, el triunfo de Kirchner ha sido claro: el hecho que el duhaldismo y el menemismo hayan ocupado distantes segundos lugares allí donde eran fuertes - Buenos Aires y La Rioja respectivamente - está indicando el agotamiento de antiguos liderazgos en beneficio de la gravitación presidencial. Esta definición interna es un elemento que, fuera de toda duda, se proyectará sobre el escenario electoral presidencial de 2007. La candidatura de Kirchner a la reelección ha quedado implícitamente planteada.
En tercer lugar, si bien es cierto que bajo una lógica plebiscitaria el kirchnerismo no puede mostrar una victoria absoluta, es categórico que en un cuadro donde sus adversarios al interior del justicialismo han sido derrotados y donde la oposición aparece con votación dispersa y liderazgos precarios, los resultados lo resaltan como el único y gran ganador de la jornada electoral.

Otro factor de continuidad es la mantención del fraccionamiento de la oposición. El otrora gravitante radicalismo es una fuerza que no logra detener su caída. La centroderecha, entre tanto, sigue apareciendo con liderazgos rotativos y, por lo mismo, precarios. Es cierto que hoy debe destacarse el triunfo de Macri, como en la pasada elección presidencial fue importante la votación de López Murphy. Pero, en definitiva, lo que muestra este sector es su incapacidad de construir una alternativa propia creíble, sustentable en el tiempo y con el potencial de atraer al electorado, única forma que la alternancia en el poder pueda darse mañana más allá de un mero recambio entre peronistas.
En Argentina, una alternativa económicamente liberal no existe cabalmente. El intento más serio fue cooptado por el menemismo en la década de los sesenta. Hoy quienes aparecen como líderes del sector no son reconocidos como tales por el conjunto de su electorado potencial. Las identidades son difusas, frágiles y no pocas veces efímeras. Algunas provienen del radicalismo en demolición, otras de escisiones del peronismo, y hasta es posible divisar a alguien que no tiene mayores dificultades en mostrar un currículum siempre cambiante: guerrillera montonera, peronista, ministra del gobierno De la Rúa, etc. La variable de cambio la insinúa el liderazgo de Macri y la novedad que ofrece es provenir desde el ámbito empresarial, pero aún es prematuro dar un juicio definitivo sobre su proyección.

Sobre la base de este resultado puede proyectarse la segunda mitad de la administración Kirchner con los siguientes rasgos: reforzamiento de un estilo de gestión que le ha demostrado ser funcional hasta ahora para conseguir triunfos; fortalecimiento de la transversalidad del kirchnerismo en cuanto este es y será un elemento de presión para consolidar su liderazgo dentro del peronismo con miras a la reelección el 2007; potenciamiento político y comunicacional hacia la población de que el liderazgo presidencial posibilita la existencia de un país gobernable a diferencia del comienzo de la década.

Los problemas y desafíos de Kirchner, ahora, son de tipo económico. Ahí están la neutralización de las presiones inflacionarias para no reeditar dramáticos escenarios del pasado; producir un descenso real del desempleo más allá de la aplicación de las actuales políticas asistenciales de subsidio; enfrentar el servicio de la deuda externa más allá de los acuerdos stand by que logra con el FMI; transformar el actual crecimiento económico en uno sostenido y sustentable en el tiempo sin que éste sea la expresión de una burbuja coyuntural. Al fin de cuentas, con mérito de lo que aquí ocurra se irá construyendo el perfil de la política argentina de los próximos años.


* Politólogo, Investigador Área de Análisis del Entorno Empresarial de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales.


Noviembre 15, 2005

ARTICULO. Perú: Estabilidad Macroeconómica y Agenda de Corto Plazo

Por: Gisella Chiang & Javier Coronado*


Breve repaso de la coyuntura económica

Si uno planteara la pregunta, ¿cómo marcha la economía de tu país?, a un grupo heterogéneo de analistas económicos peruanos, nos atrevemos a pronosticar que responderían en conjunto que “las cifras macro están en orden, pero faltan aun algunas definiciones por ejemplo en materia fiscal”.

¿Sobre que bases descansa esta hipotética respuesta? Echando un vistazo a los principales indicadores comúnmente denominados “fundamentos económicos” encontraremos el sustento que buscamos. De acuerdo a las estadísticas oficiales, publicadas principalmente por el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y el Banco Central de Reserva (BCRP), la inflación acumulada a fin de año del periodo 2002-2004 fue de apenas 2,2%, la depreciación anual de la moneda local en promedio para el mismo periodo fue negativa en 0.9% nominal y negativa en 0.73% en términos reales considerando la inflación de los EUA.

De otro lado, el PIB ha crecido en valores reales en el periodo señalado a razón de 4.6% al año, resultado que si bien no debe ser motivo de grandes celebraciones para una economía en vías de desarrollo, constituye un escenario diametralmente opuesto al débil crecimiento de 0.8% anual exhibido en el periodo 1998-2001. Asimismo, la balanza comercial entre los años 2002 y 2004 fue positiva --1.3 mil millones de USD al año en promedio--, siendo una de las razones que coadyuvaron a la acumulación de reservas en dicho periodo por un valor de 4 mil millones de USD. Mientras escribimos esta breve nota, los fundamentos económicos parecen estar en disposición a continuar el proceso de estabilidad y de crecimiento económico de los últimos años, hecho que se demuestra con los últimos datos de la economía publicados al tercer trimestre de 2005 y que se resumen en la tabla adjunta.


Elementos que favorecen actualmente el crecimiento

Diversos factores explican la evolución reciente de la economía peruana. En primer lugar, siendo el Perú un país altamente dependiente de la exportación de materias primas, sobre todo de productos mineros, la actual evolución favorable de los precios internacionales –del cobre, por ejemplo- ha mejorado la posición de las grandes explotaciones mineras. En segundo lugar, las ventajas competitivas del país en materia de producción textil y el aprovechamiento de estas ventajas gracias a la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga (ATPDEA, por sus siglas en inglés) convenido con los EUA se ha traducido en un impulso importante a la industria. En tercer lugar, el crecimiento de la demanda por nuevas construcciones, apalancado en los programas gubernamentales de apoyo al financiamiento de la vivienda, han contribuido también a la recuperación paulatina de este importante sector estrechamente ligado a la demanda interna.

Mención especial en el reparto de créditos por la buena conducta de la economía requiere el manejo de la política monetaria por parte del BCRP, ampliamente reconocido por su carácter técnico y su independencia. Actualmente, el ente emisor mantiene una meta inflacionaria de 2.5 % anual con una banda de ± 1.0 %, objetivo cuya consecución goza de buena confianza por parte de los agentes económicos.

De otro lado, y aunque aún se ciernen dudas sobre este punto, el déficit fiscal del sector público no financiero se ha venido conteniendo en los últimos años, hasta concretar superavits de 2.3 % y 2.7 % del PIB en el primer y segundo trimestre de 2005.

Agenda crítica para entender la evolución prospectiva de la economía

A pesar de lo auspicioso que puede resultar el pasado reciente de la economía macro en el Perú, los índices de pobreza no han reflejado en forma significativa dicha evolución siendo en definitiva el punto crítico de mayor controversia. Los siguientes datos ilustran esta situación: A fines del año 2001, 54.8% de la población del país vivía en situación de pobreza, mientras que a fines del 2004, dicha cifra apenas se redujo a un 52%. No obstante, el empleo urbano parecería estar respondiendo en forma positiva al crecimiento económico. Por ejemplo, en empresas de más de 10 trabajadores, el índice de empleo a nivel nacional urbano creció 4.2% en los primeros 8 meses de 2005.

En la actualidad es imprescindible mencionar el debate político referido a la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre el Perú y los EUA. Esta discusión gira entorno a un eje fundamental: el impacto que tendría dicho acuerdo sobre la creación sostenida del empleo. Tanto analistas como políticos e investigadores no se ponen de acuerdo sobre el signo del impacto y la magnitud del mismo, por lo que este tema merece una mayor atención y por tanto será cubierto con mayor detalle en una próxima edición.

Un tercer elemento en la agenda de corto plazo esta asociado a la expansión de la inversión privada y pública. Al respecto, la inversión privada ha venido creciendo a paso lento, entorno al 4.8% al año entre el 2002 y 2004, siendo el 2005 un año algo más positivo. Para muchos, este resultado condiciona fuertemente la sostenibilidad del crecimiento y se explica entre otras razones por la desconfianza en la clase política peruana, la aún frágil estabilidad jurídica y la baja competitividad del país en materia de infraestructura y capital humano.

Finalmente, existe en la actualidad una importante discusión sobre la sostenibilidad de las cuentas fiscales. Al respecto, el Ministerio de Economía y Finanzas ha mostrado serios esfuerzos por estudiar el reacomodo de la deuda externa y actuar de manera dinámica en los mercados a fin de mejorar el perfil de los pagos y reducir la carga financiera que generan las obligaciones con los acreedores del sector público.

En suma, la coyuntura económica actual del Perú muestra dos matices muy bien delimitados. De un lado indicadores agregados de la economía bastante decisivos que nos ayudan a creer en una recuperación económica y social, y de otro lado, problemas de carácter estructural, como la pobreza y el subempleo, que sumados al clima siempre incierto del quehacer político siembran dudas sobre el futuro próximo.


Ver principales indicadores económicos 2001-2005



* Gisella Chiang es economista (2000) por la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), posee una maestría en economía (2005) por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona, ha trabajado en el Instituto Peruano de Economía y el Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, y como docente en el departamento de economía de la PUCP; y Javier Coronado es economista (1997) por la Pontificia Universidad Católica del Perú, posee una maestría en ciencias económicas por la London School of Economics (2003), ha trabajado en el Instituto Peruano de Economía, el Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, así como en diversos organismos reguladores de servicios públicos