ARTICULO. El impacto de la Actual Economía Estadounidense sobre Latinoamérica
Los Estados Unidos siguen siendo el primer cliente y el primer exportador al conjunto de la región latinoamericana. De ahí que haya una estrecha relación entre la evolución de la economía estadounidense y los aconteceres económicos de los países latinoamericanos. Estados Unidos vive un momento especialmente delicado: sus desequilibrios en sus déficits gemelos (el público y el exterior) alcanzan ya magnitudes históricas, la devaluación vivida durante el 2004 y parte del 2005 del billete verde se debe en gran parte a la necesidad de financiar dichos déficits y la sombra de la inflación se acerca cada vez con más fuerza sobre el panorama estadounidense.
La Reserva Federal es muy clara en este sentido: su principal cometido es evitar la inflación en la economía estadounidense. En lo que llevamos de año la FED ya ha subido 25 puntos básicos los tipos de interés; desde junio del 2004 ha realizado seis subidas de 25 puntos básicos. Para finales del año 2005 coincidimos con la mayoría de los analistas que los tipos de interés interbancarios en Estados Unidos se situarán entre el 4,25% y el 4,5%. El impacto sobre los países latinoamericanos puede ser devastador. La mayoría de ellos sigue fuertemente endeudados y gran parte destinan los ingresos de la exportación al pago de los intereses de sus deudas. Todas aquellas deudas, la gran mayoría, que están fijadas según el tipo de interés estadounidense se verán incrementadas; los países latinoamericanos tendrán que destinar cada vez una mayor parte de sus ingresos de las exportaciones al pago de los intereses de la deuda, con el consabido impacto negativo sobre el crecimiento económico latinoamericano. Además, un futuro de tipos de interés elevados sumado a una inflación creciente frenará el crecimiento económico de los Estados Unidos, lo que inevitablemente también impactará negativamente sobre las exportaciones de los países latinoamericanos hacia EEUU.
La senda devaluadota del dólar también impacta de forma negativa sobre los ingresos por exportaciones del conjunto de países latinoamericanos. La mayoría de dichos países son exportadores de materias primas que se negocian en los mercados internacionales en dólares estadounidenses por lo que los ingresos irán disminuyendo a medida que el preciado billete verde siga perdiendo valor. Si extendemos nuestro análisis y tenemos en cuenta que se baraja para el corto plazo la flexibilización del yuan chino, anclado al dólar estadounidense desde hace más de diez años, entonces el escenario empeora pues el Banco Central Chino se desprenderá de parte de sus reservas de dólares inundando el mercado de divisas del billete verde haciendo caer todavía más su precio. Claro, la parte positiva vendrá del lado de las importaciones que los países latinoamericanos realicen desde EEUU; en teoría dichas importaciones les tendrían que salir más baratas, pero si la inflación se descontrola en los Estados Unidos y ni el propio Alan Greenspan es capaz de someterla a sus designios entonces tampoco podemos ser positivos en cuanto a las importaciones por un dólar estadounidense debilitado.
Siempre hemos comentado que el conjunto de los países latinoamericanos deben abrirse más hacia los mercados europeos, cosa que han estado haciendo en los últimos años y los europeos deben fortalece todavía más sus relaciones económicas y comerciales con la región latinoamericana. La no dependencia de un solo cliente sería muy favorecedora para Latinoamérica pues no se vería tan influenciada su situación económica particular por lo que acontezca económica y políticamente al norte de América.

